lunes, 12 de septiembre de 2016

Muerte

Muerte, tanto tiempo sin hablar contigo, hoy, tu subita llegada me sorprendió, y me lleno de intriga, ¿que hacia aquí?, no entiendo por que después de tanto tiempo te revelas a mis deseos, pero creo es tiempo de recordarte por que estas en mis manos.

Detesto cuanto tengo que hacer esto a alguien a quien forme yo mismo, después de la caída de las parcas, solo quedaste tu, en pequeños fragmentos en el sueño; me apiade de ti, y quise darte otra oportunidad, dándote nueva vida, de entre los fragmentos de tus antecesoras, creando a la poderosa y única Muerte.

No me odies por lo que acontecerá, es por tu bien.

Como un padre reafirma su mandato ante el hijo desobediente, yo, tengo que darte este recordatorio.

jueves, 21 de julio de 2016

Juez juzgado

En la antiguedad existió una deidad llamada Anubis, quien era el juez de los muertos, y quien con la balanza del destino, pesaba el corazón de aquella alma, junto con una pluma, si el corazón pesaba mas que la pluma, este iba al olvido.

Esto sigió así por cientos de años, hasta que, Jehová, ordeno a su hijo Abaddón a terminar con este castigo para el hombre, ya que, en vida estos ya habían sufrido bastante, como para que en la eternidad sufrieran más.

Fué así que Abaddón bajo a la tierra, para llegar al inframundo, y en la entrada se encontró a Ammut, el guardian de las puertas del inframundo, el cual era implacable al ver su presa, este al ver a Abaddón no dudó en ir tras su carne y devorarla, mas no esperaba que el esquivara sus ataques sin dificultad, pues para Abaddón, este era solo una bestia mas, la cual dominaría con sus puños; Abaddón tenia la mala costumbre de enfrentar cualquier adversario que le retase, pues el quería demostrar su poder, e imponer su dominio.

Pronto llegaría a las Esfinges, cabalgando a Ammut, pero las Esfinges no serían tan faciles de vencer, ellas tenian un inmenso poder a comparación de una bestia; grave error haber subestimado a aquel siniestro ser, sediento de probar su poder, aquel joven titan, era impulsivo y engreido. La batalla fue demoledora, y la entrada del inframundo quedaría cerrada para cualquiera que no haya muerto; una de las Esfinges sonreia en el suelo, con los huesos rotos y su gemela a lado con las patas rotas, y mientras sonreia, veia a Abaddón y le dijo: 

Esfinge 1:-"Ahora, estaras aqui para siempre, y nunca podras salir, el inframundo no devuelve a su presa".
Abaddón: -"Jovenes bestias, ¿acaso crees que yo puedo ser contenido?, yo pude haber llegado a mi destino, sin tener que pasar por este camino, pero eso sería aburrido".

Abaddón seguiría su camino y tras pasar los ejercitos de muertos, llegaría ante Anubis, y este le felicitaría por su gran azaña.

Anubis: "Eres el primero que ha llegado hasta aqui sin tener que pasar por la muerte, por ello te felicito y por vencer a mis ordaz, sin embargo, aqui termina tu viaje, no puedes sacar ningun alma de aqui y devolverla a la vida".

Abaddón: "Yo he venido por ti Anubis, soy Abaddón, hijo de Jehová, mi padre me ha mandado a detenerte, ya que el perdonará al hombre y lo liberará".

Anubis: "Conozco a tu padre, mi padre es hermano de el, y nadie que no sea el puede interferir con mi trabajo, Ra es al unico que obedeceré!!! Ahora serás juzgado con la balanza del destino.

Anubis: "Pero que esta pasando... la pluma ha tocado el piso, como es posible esto, ningun corazón que haya juzgado a hecho esto".

Abaddón: "Te diré joven dios, que yo no puedo ser juzgado por nada ni nadie, yo soy el juez, soy la Omega, soy la justicia, soy la venganza, soy la la espada del juicio y quien no se sometan a la voluntad de mi padre, yo soy Abaddón!!!".

Un destello de luz se hace presente al momento que Abaddón se abalanzaba sobre Anubis, quien no daba credito a lo sucedido.

Abaddón vuelve junto con Anubis a los cielos y presenta a su presa vencida y lo lleva a su prición.

Anubis: "Como has llegado al inframundo sin morir, sin tener que morir?"-

Abaddón: "Joven dios, hay mucho que no sabes, cuando era joven, venci a la muerte y esta me juro lealtad".

Incredulo Abubis fue arrastrado a la oscuridad del tartaro, donde sería pricionero eternamente.