domingo, 15 de julio de 2012

sábado, 7 de julio de 2012

La tentación de Caín


Y desde la Oscuridad vino una luz brillante -Fuego en medio la noche. Y el arcángel Miguel se reveló ante mí. Yo no tenía miedo. Pregunté qué deseaba.

Miguel, General del Cielo, custodio de la llama sagrada, me habló con estas palabras: "Hijo de Adán. Hijo de Eva, tu crimen es grande, pero también es grande, la compasión de mi Padre. ¿No te arrepentirás del mal que has hecho, y dejar que su compasión te limpie y purifique?"

Y yo respondí a Miguel: "No por la gracia de [Aquél en lo Alto], sino por la mía propia viviré, con mi soberbia".

Miguel así me maldijo: "Entonces, mientras camines por esta tierra, tu y tus hijos temeréis mi llama viviente, que morderá profundo y saborear vuestra carne".

Y por la mañana, vino Rafael, con alas cargadas de inocencia, luz sobre el horizonte, el conductor del Sol, el guarda del Este.

Rafael habló, diciendo: "Caín, hijo de Adán, hijo de Eva, tu hermano Abel te perdona tus pecados. ¿No te arrepentirás y aceptarás la redención del todopoderoso?"

 Yo respondí a Rafael: "No por el perdón de Abel, sino por el mío propio seré perdonado".

Rafael así me maldijo: "Entonces, mientras tus pasos pisen esta tierra, tú y tus hijos temeréis el amanecer, y los rayos del sol os buscarán para quemaros como el fuego dondequiera que os escondáis. Escóndete ahora del Sol, para ponerte su corona".

Pero yo encontré un lugar secreto, profundo en la tierra, y me escondí de la luz del Sol. Dentro de la tierra dormí hasta que la Luz del Mundo se escondió tras la montaña de la Noche.

Cuando me alcé de mi sueño diurno, escuché el sonido de gentiles alas veloces. Vi las negras alas de Ariel cubriéndome alrededor - Ariel, segador, Ángel de la Muerte, oscuro Ariel, quien mora en las tinieblas. Ariel rápidamente dijo: "Hijo de Adán, Hijo de Eva, Dios Todopoderoso perdona tus pecados. ¿Aceptarás la redención y me dejarás llevarte hacia tu recompensa, nunca más maldito?"

Y dije yo entonces a Ariel, el de negras alas: "No por la redención del Todopoderoso, sino por la mía propia, viviré. Soy lo que soy, hice lo que hice, y esto no cambiará".

Y entonces, mediante Ariel, pavoroso Ariel, Dios Todopoderoso me maldijo, diciéndome: "Entonces, mientras camines por esta tierra, tu y tus hijos abrazaréis las Tinieblas, beberéis sólo sangre, comeréis sólo cenizas, seréis como fuisteis en el momento de morir, nunca muriendo, continuando viviendo. Caminaréis para siempre en las Tinieblas, todo cuanto toquéis se desmoronará, hasta el último día".

Lancé un grito cargado de angustia por esta terrible maldición, y lloré sobre mí, y derramé sangre. Puse las lágrimas dentro de un recipiente, y las bebí. 
Cuando alcé la vista de mi cuenco de pesar El arcángel Gabriel, gentil Gabriel, señor de la Redención, se apareció ante mí.

Diciéndome el arcángel Gabriel: "Hijo de Adán, Hijo de Eva, observa: La redención del Padre es mayor de lo que jamás podrías imaginar, pues, incluso ahora, hay una senda abierta, el camino de la Redención, y llamarás a este camino [Golconda].

Habla a tus hijos de él, pues por él volverán a residir en la Luz". Y después de esto, la oscuridad se alzó cual un velo, y la única luz eran Los ojos de Lilith.

Mirando a mi alrededor supe que había Despertado. Cuando mis energías por primera vez surgieron s través de mí, descubrí cómo poder como el rayo moverme [Celeridad], cómo coger prestada la fuerza de la tierra [Potencia], cómo ser cual piedra [Fortaleza]. Éstas fueron como respirar fue una vez para mí.
Lilith entonces me mostró cómo se ocultaba de los cazadores [Ofuscación], cómo exigía obediencia [Dominación], cómo pedía respeto [Presencia].

Entonces, Despertándome aún más rápido, encontré cómo alterar las formas [Protean], cómo dominar animales [Animalismo], cómo hacer que los ojos miren más allá de la vista [Auspex].

Entonces Lilith me ordenó que me detuviera, pues había sobrepasado todos mis límites, había ido demasiado lejos, había amenazado mi propia esencia.

Utilizó sus poderes y me ordenó parar. Debido a su poder, yo la obedecí, pero profundo en mí, dentro fue plantada una semilla de rebelión. Y cuando me dio la espalda, abrí mi ser de nuevo, lo abrí a la Noche, y vi en las estrellas infinitas posibilidades, y conocí un camino, un camino de poder y Sangre para que yo lo siguiera, así pues abrí en mí esta Senda Definitiva, desde donde otros caminos procederían.

Con este nuevo poder, rompí las cadenas que puso en mí la Señora de Noche.

Dejé la reina Condenada ese mismo atardecer, ocultándome en sombras, huí a las tierras de Nod y llegué a un lugar donde no pudieran encontrarme ni siquiera sus demonios.
Pero una nueva entidad llegaría a mí, no ángel, no demonio, no era un dios como los que había encontrado en mi larga peregrinación, aquel ser, era un titán, hijo del todo poderoso, su primogénito Abaddón, y aquel no vino a darme redención como los ángeles habían llegado a hacer, tampoco me venía a destruir, aquel titán quería que fuese su hijo y uno de sus lugartenientes en su ejército y este me enseñaría a usar mis maldiciones como bendiciones; no sabía que decir pues aquel quien dominio la muerte y tiene en sus manos las llaves del cielo y del infierno estaba frente a mi con una petición… yo aceptaría.


lunes, 2 de julio de 2012

Las Hijas del Caos

Las Parcas o Moiras: Las hijas del Caos (La Necesidad) y Nix (La Noche) las deidades primordiales, ellas eran temidas por todos, pues nadie estaba fuera de sus reglas, hasta que Abaddón las sometiese bajo sus ordenes, creando 1 sola entidad, La Muerte Nona, que hilaba el hilo de la vida desde su rueca hasta su huso. Su equivalente griega era Cloto. Décima, que medía el hilo de la vida con su vara. Su equivalente griega era Láquesis. Morta, que cortaba el hilo de la vida, eligiendo la forma en que la persona moría. Su equivalente griega era Átropos.