Muy pronto el campeón de los dragones, daría muestra de su valentía y coraje al recuperar parte del territorio de los dragones y alejando a los bárbaros de sus tierras, dejando solo algunas tribus en pie y tan solo para que estos dieran el mensaje de que los dragones son libres de opresión; Estos actos llegaron muy pronto a oídos de los magos y estos a su vez hicieron saberlo a los dioses regentes, los cuales habían dado a los magos el dominio sobre aquella tierra.
Una vez enterados los dioses se enfocaron en saber quien era este campeón que los dragones habían traído para enfrentarlos, nadie podía creer que un hombre estuviera a la par con los dragones, e inclusive no daban crédito de el poder que llevaba consigo, hasta que uno de ellos, el dios mas viejo, salio de entre las sombras y les hablo a los demás sobre una antigua profecía, en la que de la ira y el amor nacerían 2 dragones gemelos, los cuales traerían orden y caos al universo, y de estos nacería 1 hombre, cuyo pelo banco como la nieve y negro como la noche, creara un balance de poder entre todas las razas, y este jamás podría ser derrotado por hombre, dios o bestia, pero que este redentor podría ser un destructor y con el, traería la muerte.
La ambigüedad de la profecía hizo dudar a todos con respecto a este ser, ya no estaban tan seguros de que hacer con el, sin embargo optaron por destruirle y no dejar que el destino de aquel ser fuera la destrucción de ellos, asi que organizaron un ataque con el cual acabarían de un solo golpe a los dragones y su campeón.
Muy pronto el ejercito ataco a los dragones en su propio territorio y estos no estaba preparados para un ataque de aquellas dimensiones ni poder, jamas pensaron que los mismos dioses fuesen quienes los atacasen, solo quedaba esperar su muerte; Abaddón se enfrento a sus rivales con valentía, pero no era suficiente, ellos eran dioses, así que este fue aprisionado en un monolito, para que viera como morían los dragones.
Esto hizo que despertara una extraña sensación en el, algo que no había conocido... la ira.
La sangre le hervía, la sed de sangre se hacia cada vez mayor, pronto comenzaría a liberarse del monolito y al destrozarlo salio envuelto en llamas y comenzaría un implacable ataque en contra de los dioses, asesinandolos uno a uno cegado de ira... Nadie daba crédito de lo que veían, un hombre en contra de un ejercito, en contra de los dioses, la profecía se habría de cumplirse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario