En mis días como segador, como la espada que Dios blandía en contra de sus enemigos, me toco desterrar al mismo Luzbel, fui yo quien lo confino al infierno, con tal de no terminar con su vida, fue la primera vez que lloré, no comprendi del porque, solo se que aquellos espiritus tan puros no merecian morir, aun que fuesen consumidos por la maldad...
No pude hacerlo en aquella ocasión...
Ese fue mi error, pero aun puedo solucionarlo.
Padre, padre, padre, padre!!!
En tus manos encomiendo mi alma, padre en tus manos estoy...
por que me abandonaste?
en tus ojos me olvidaste, en tus pensamientos me abandonaste, en tu corazón me abandonaste.
Confia en mi justo juicio, yo lloro cuando los ángeles merecen morir
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